...pleno, sano e íntegro resplandeciente en el reflejo de su Amor. En mí Su creación se santifica y se le garantiza vida eterna. En mí el Amor alcanza la perfección, el miedo es imposible y la dicha se mantiene sin opuestos. Soy el santo hogar de Dios mismo. Soy el cielo donde su Amor reside. Soy su santa impecabilidad misma pues en mi pureza reside la suya propia. (De UCDM pag 513 del libro de ejercicios)
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